
Resulta extraño que un equipo del fútbol argentino llegue al arco contrario con varios jugadores, por estos tiempos en los que solo se prioriza al pizarrón y a la jugada de pelota parada. Ese conjunto del Sur de Buenos Aires es el que esta asombrado a todos, incluso hasta el propio director técnico, Julio Falcioni, quien no imaginaba ser el actor principal de esta obra con un elenco encabezado por el lírico Walter Erviti, el encantador de taladros. Banfield está puntero del torneo Apertura 2009 y es el único invicto.
No es casualidad porque justifica esto a raíz del buen juego que desarrolla dentro del verde césped. Es que para generar buen fútbol se necesita un pensante, un estratega, alguien que sepa conquistar a la pelota para tratar de llevársela a la cama, y ese jugador es el ex San Lorenzo Walter Erviti. En principio la hinchada del Taladro lo tildaba de “pecho frío”, de que no tenía la actitud necesaria para afrontar un partido, pero él, pase a pase y gambeta a gambeta, les demostró que aunque no se tire al piso para recuperar un balón, es capaz de hacer cosas maravillosas con él, como aquel gol en la fecha pasada que le permitió la victoria ante Estudiantes, otro de los que juega bien y esta arriba en la tabla.
Ayer en el Nuevo Gasómetro vivió una jornada llena de emociones. Es que Walter tiró caños para el aplauso en un San Lorenzo histórico, aquel de Manuel Pelegrini, al principio de esta década. La Gloriosa Butteler de manera unánime le reconoció eso y le brindó una ovación estruendosa. Y él, tímido como siempre, ofreció sus brazos en alto a modo de gratitud. Luego, ya en el partido, con su precisión y su capacidad para manejar los hilos del equipo, resultó decisivo. Y con un pase a lo Juan Román Riquelme dejó libre a Sebastián Fernández, en la jugada del gol.
El líder del torneo tiene a un referente futbolístico. Es uno de los que conforman el póker de ases que tiene el Taladro. Las otras tres cartas la completan los dos uruguayos, Santiago Silva y Sebastián Fernández, y el colombiano James Rodríguez. La suerte de Banfield correrá por el destino, pero si el oriundo de Mar del Plata sigue demostrando que está a la altura de la circunstancia, seguramente torcerá el futuro y lo convertirá en el primer título del verde y blanco en Primera División